Los cristales se utilizan en terapias energéticas debido a sus propiedades vibracionales, que pueden influir en nuestro bienestar. Al situarlos sobre el cuerpo o en el entorno, contribuyen a armonizar los chakras, liberar tensiones emocionales y favorecer el equilibrio físico y mental. Quienes prueban esta práctica suelen experimentar una sensación de relajación profunda, reducción del estrés y una mayor conexión consigo mismos.
Los cristales no son solo elementos estáticos; aprender a trabajar con ellos te permite aprovechar su energía de manera consciente. Conociendo sus propiedades, su relación con los chakras y las formas de limpiarlos y recargarlos, puedes utilizarlos para mejorar tu bienestar y el de quienes te rodean. La clave está en la intención y la conexión personal: al alinearte con su vibración, puedes canalizar su energía para apoyar tu crecimiento y equilibrio interior.

